Se está acabando el verano. De hecho en 3 días comienza el otoño, los que viven acá hace mucho nos comentan que no es normal un septiembre tan caluroso y la verdad es que a nosotros nos viene impresionante porque pudimos conocer muchas playas distintas y disfrutarlos con días completos de sol.
Este último fin de semana de verano nos hicimos una escapada a Tossa de Mar. Hace rato que teníamos ganas de conocer las playas de la Costa Brava y lo dejamos para el final porque el viaje era más "incomodo" que el resto. El viernes nos pusimos a planear el viaje y vimos que el lugar mas recomendado era Cadaques, pero como sólo es posible visitarlo con auto nos decidimos por Tossa que, por las fotos, vimos que era precioso y finalmente no decepcionó.
El viaje fue de 3 horas: treinta minutos desde Castelldefels a Barcelona Sants, de ahí tomamos el tren hasta Blanes (ultima estación de la linea que va dirección este) que demora hora y media y finalmente un bus que desde Blanes nos dejo en la terminal de Tossa, con una escala en Lloret de Mar (lo que vimos desde el bus nos dió ganas de conocer también esta ciudad que parecía llena de turistas y también vimos por fotos que cuenta con unas hermosas playas).
A una cuadra de la terminal esta la oficina de turismo, la cual nos dio unos mapas y nos indicó la dirección hacia la playa principal.
Caminando nos cruzamos con un recinto arqueológico romano (cuándo no!?) que a la vuelta visitamos. La villa tenia muchos cimientos de antiguas casas y aún conserva fragmentos de pisos decorados con mosaicos teselas que vimos muchas veces, principalmente en Pompei. Una pileta modesta, que yo le dije a Ari que con una así me conformo, y un par de recintos de baños termales.
Pasamos todo el día en la playa porque la verdad que la temperatura lo ameritaba. El agua, aunque un poco más fría que a la que nos acostumbramos en las playas de Barcelona, estaba hermosa. Con un color entre azul y verde muy cristalino. Como en Badalona, la profundidad es repentina, es decir, haces 5 pasos y el agua ya te llega al ombligo y haces 2 pasos mas y no haces pie. Para Ari que se mete de a poquito es un problema. De hecho (y debido a que en ésta playa la arena no es finita, sino que son pequeñas piedritas que no se pegan taaaanto y por lo tanto no le daban tanto asquete) innovó y se sentó en la orilla cuestión de que las olas la vayan refrescando de a poco.
Nos fuimos bien equipados: mate y budín para el desayuno. Quesos untables y sandwich de crudo y queso para el almuerzo. Nos tomamos unas cañas y un tinto de verano en el chiringuito de la playa y ya estábamos listos.
Lo mas lindo y distinto que tenia esta playa era la vista HERMOSA de la muralla medieval de la Vila Vella que fue originalmente construida en el siglo XIV para protegerse de ataques piratas provenientes desde África. La misma fue reconstruida en el siglo XVIII y se conserva como patrimonio nacional.
El poblado indígena iberico preromano denominado Turissa es el que le da el nombre a la ciudad que por evolución fonética derivo en Tossa.
Luego de mucha playa fuimos a recorrer la Vila Vella de donde se tienen las mejores vistas panorámicas. Los negocios y las calles nos hicieron recordar un poco a Toledo, aunque este poblado tenía un gran plus: el mediterráneo de fondo. Hicimos un break en una cafetería donde nos atendió una moza argentina (cuándo no?!) y nos despedimos de Tossa y de un día precioso. Nos dieron mas ganas de seguir conociendo la costa brava. Cadaques no se salva.
Más fotos de Tossa de Mar.